Ritmo práctica

Gimnasia transformadora del destino cotidiano

      El origen de la vida es el movimiento, vida es movimiento, y el movimiento es la base de toda realización. El cuerpo humano se fortalece, se equilibra y se transforma por el movimiento. Privado de movimiento, el cuerpo humano se debilita inevitablemente en su resistencia, en la función de sus músculos, articulaciones, pulmones, corazón y nervios, llegando a disminuir su capacidad cerebral.

    También, el origen de la energía es el movimiento, no existe energía sin movimiento. Está comprobado que la calidad de nuestra vida depende de la cantidad de energía en nuestro organismo; pero incluso más importante que la cantidad es la buena circulación de ésta energía por el interior a través de los meridianos, a los diferentes órganos internos.

    Las personas que no se mueven lo suficiente, quedan sujetas a una asimilación precaria de los alimentos. Esa falta de combustión de la comida, es la causa de los daños propiciados por la vida sedentaria y el ritmo caótico del estilo de vida moderno. En otras palabras, no son solamente los dientes los que mastican; es el cuerpo entero que moviéndose global y rítmicamente todos los días, realiza la “masticación total” de los alimentos ingeridos.

 La  RITMOPRACTICA, descubierta y desarrollada por el Profesor Tomio Kikuchi, nos muestra una forma de ejercicio global que cumple con ese cometido. Por la mañana, bien temprano, es un verdadero “desayuno vital”, porque restaura las energías, relaja la tensión, flexibiliza el cuerpo, elimina dolores y gases, concentra el pensamiento, mejora el movimiento peristáltico favoreciendo la eliminación de los desechos fecales, etc. Son algunas de las innumerables ventajas de la ritmopráctica, que es un entrenamiento rítmico, generador del necesario entusiasmo cotidiano, el cual nos ofrece la posibilidad de sintonizar con la naturaleza interna y externa.

         Esta dinámica, y respiración rítmica, amplía y desarrolla nuestra condición psicosomática, posibilitando el fortalecimiento simultaneo de  los sistemas nervioso, circulatorio y oseo-muscular – digestivo; los tres principales sistemas internos. Siendo rítmicos, flexibles y relativos, los ejercicios pueden ser practicados por cualquier persona, en cualquier circunstancia. Personas de edad o jóvenes, saludables o enfermas, de clima caliente o de clima frío, practicarán los ejercicios en un ritmo mas lento y suave, o rápido y vigoroso; dependiendo de sus necesidades del momento, cuidando de aumentar y concentrar gradualmente el ritmo, sintiendo y ampliando el propio límite. Así se puede confirmar con satisfacción y buen ánimo creciente el fortalecimiento de la condición individual.

       La ritmopráctica flexibiliza, concentra y relaja simultáneamente; por el conteo rítmico    de los ejercicios, acompañando siempre de la respiración consciente. Utiliza  el conteo para concentrar mejor la mente gracias al uso de la palabra numérica de carácter neutro, se tranquiliza la mente para así sentir mejor, la vibración entusiasmante de la vida Es decir sentir el flujo de la naturaleza dentro de uno. Para practicar, se recomienda principalmente las horas de la mañana, para sintonizarse con las horas de eliminación de nuestro organismo. Así estará siendo favorecida la desacumulación de heces, líquidos y gases, asimilando y aprovechando mejor los nutrientes. Sirviendo como autodiagnóstico, porque nos muestra nuestra condición real, aquí y ahora, y también como auto-corrección, elevando nuestro ritmo metabólico y posibilitando un mejor flujo de las energías por el interior del organismo.