ENTREVISTA DE CESAR FONSECA AL PROFESOR KIKUCHI: SIN MIEDO DE VIVIR

Blog (0) 14/05/2015
tomio kikuchi

A los 88 años, el profesor Tomio Kikuchi tiene una larga trayectoria histórica: vivió la infancia y la adolescencia en la propiedad rural de sus padres, cuando fue convocado para servir al ejército japonés, en el frente de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, en territorio chino. No mató a nadie ni murió, pero el campo de batalla le despertó una gran curiosidad sobre el significado de la vida.

Finalizada la guerra, fue a vivir en Tokio, para profundizar sus conocimientos, concluyendo varios cursos universitarios, pero su gran maestro fue Radhabinod Pal, presidente de la Universidad de Calcuta y de la Asociación de Derecho Internacional. Entre los dos surgió un sólido vínculo de amistad, como el discípulo cada vez más impresionado con sus conferencias con el objetivo de rescatar la moral de la juventud japonesa.

También fue muy influenciado por el diputado Yukio Ozaki, que luchó en pro de un gobierno mundial, como también fue asistente del médico y científico descubridor de la espiroqueta de la peste bubónica. Después de concluir sus estudios universitarios, pasó a trabajar activamente para la reconstrucción de la moral del pueblo japonés, en medio de la destrucción causada por la guerra.

Vino para el Brasil en 1955, para divulgar la teoría y práctica del “Principio Único”, fundando la Escola
Musso y el Instituto do Principio Único do Brasil, del cual es presidente, introduciendo la macrobiótica en América del Sur.

En esta entrevista, el demuestra que no tiene miedo de vivir, porque conoce todos sus secretos.

Cómo fue su regreso a la tierra natal después de la rendición del Japón en la Segunda Guerra, encontrándose usted en territorio chino?

Esa historia me salvó de la muerte porque me negué a morir, como mis compañeros que confundieron el amor a la patria, a algo totalmente absoluto, al punto de que la muerte-derrota del país significare la muerte del individuo. El absolutismo no existe. Si el país perdió la guerra, la salida sería morir, suicidarse, era eso lo que predominaba en el pensamiento japonés de la post-guerra. Mis compañeros se matavan por centenas para construir en el extremismo el pensamiento absolutista, ultranacionalista, de que la muerte de la patria es la muerte del hombre. Llegué a casa y todos pensaron que era la llegada de la muerte.

Cómo fue que usted sobrevivió?

Sobreviví porque me negué a morir en la indignidad, muriendo en tierra extraña. Quise morir en mi tierra. Eso fue lo que me dio fuerzas para volver con la piel pegada a los huesos. Fue un descubrimiento maravilloso. Los elefantes, cuando presienten la muerte, escogen donde van a morir. Escoger el lugar donde morir es escoger la vida y no la muerte. La muerte no es algo accidental, es más bien, un suceso que el ser humano va construyendo a lo largo de su vida en forma natural. Solamente la irresponsabilidad del ser humano para consigo mismo lo lleva a ser víctima de los accidentes, porque deja que su destino sea comandado, no por sí mismo, sino por los otros, por la tecnología, por el misticismo, por la excesiva objetividad alienante. Por el dinero, por la ilusión. El individuo se torna objeto, renunciando a su condición de sujeto.

Y ese tiempo de desmanes y oportunismos anunciado con la llegada del año de la rata, ¿cómo es que usted lo vé?

El hombre en medio a su autodestrucción, por falta de Autoeducación Vitalicia (AEV), que disminuye la sensibilidad instintiva, deja de ser dueño de su propio destino. Estamos delante de una generación sin destino, el destino les fue robado. Destino es estilo. Estilo es destino. Cuanto más se distancia de la naturaleza, se torna más frágil, porque lo que realmente lo fortalece, es la sensibilidad del instinto, como ocurre con los animales, integrados a la naturaleza, adecuados a ella.
En esa auto-educación natural, el hombre corre el riesgo de cometer errores fatales. No hay error fatal si es satisfatoria la relación hombre-naturaleza, en la que uno se expresa en el otro, vitaliciamente, instintivamente. El hombre, en su alienación, se percibe como algo que se desarrolla fuera de la relación con la naturaleza. El aspecto interno se rinde al aspecto externo. La realidad no es lo externo es lo interno. Fortalecer lo interno es lo básico. Lo externo es complemento. Por no seguir ese orden natural, el hombre moderno pierde vitalidad natural, tornándose, crecientemente, artificial y fragilizado.

Perder el control del destino ¿significa qué?

Sin controlar su propio destino, ¿cómo puede controlar a los otros? El reino de la mentira, se amplía al compás de la fragilización de esa relación. El carácter humano se torna débil y susceptible al poder del dinero, al cual se rinde como si su conquista fuese conquista de sí.
Engaño total. El dinero es externo, no es interno. En ese ambiente, en que la externalidad domina a la internalidad intrínseca humana, el hombre apenas se candidatea a ser el anti-ser humano. Descaracterizado, fragilizado, perdido, sin foco, presa fácil de la corrupción, del miedo, de la mentira. Pierde el control de si….

Es el fin de todo?

Inexorablemente, no. No hay absolutismo. Absolutismo es enyesamiento, es muerte, es paz eterna.
Acá en Brasil todos dicen “¿todo bien? ¡todo bien!”. La palabra todo es absolutista, no está bien aplicada; “muy bien”, si es un saludo adecuado, “todo bien” es ilusión. La cabeza tiene que ser suficientemente dura, porque somos diamantes en bruto que precisa ser pulido. Cabeza blanda no aguanta la fricción del pulimento. La humanidad golpea su cabeza porque precisa errar para acertar. El problema es que se está teniendo miedo de errar. No es posible acertar sin errar. Pero el error tiene que ser corregido, vitaliciamente, razonablemente, permanentemente, dudosamente. Tenemos que ser surfistas en las olas de la duda, del acierto y del error. Lo importante no es no errar, es corregir el error. La educación vitalicia proporciona la capacidad de errar corrigiendo, simultáneamente, lo que evita cometer errores fatales. La capacidad de errar corrigiendo asegura autoeducación. Entrenar y corregir. No se trata de la educación formal, es más una educación funcional, impregnada de práctica. La educación actual está desenfocada de la realidad, no permite que las personas se vean como sujeto, es más refractaria a los acontecimientos, como si los acontecimientos fuesen el sujeto y no el objeto. Fragiliza el carácter. El hombre auto-consciente escribe su propia realidad cuando controla su destino. La educación formal no es capaz de esa proeza.

¿Cómo es construir, en la práctica, ese destino?

Primeramente, la autoeducación vitalicia requiere de la alimentación vitalicia, que exige componentes básicos y complementarios. Interno y externo. La alimentación básica debe ser los granos, semillas y hojas; y la complementaria el resto, de acuerdo con las condiciones geográficas en que viven las personas, todo de manera satisfactoria y racional. Comer da inicio al ingenio orgánico humano que produce ensalivación productora de jugos gástricos necesarios, junto con la masticación satisfactoria, para eliminar la toxicidad y preparar la sangre alcalina, que fortalecerá al corazón. El corazón es la máquina más poderosa que se auto-alimenta, dialécticamente, por ser un organismo y no una pieza mecánica. La pieza mecánica se desgasta con el uso, por eso se dice que tiene una vida útil y una depreciación; el corazón en cambio, es una pieza orgánica, interactiva con todos los demás órganos, cuanto más funciona, más se fortalece, desde que es bombeado por combustible sanguíneo suficientemente alcalino, sin mayores toxicidad.

¿Por qué masticar bien los alimentos es tan importante?

La toxicidad, producida por una masticación insuficiente de los alimentos, sean estos naturales o artificiales, no anulada suficientemente por los jugos gástricos, causa permanente fiebre intestinal, que eleva la temperatura interna dando inicio a las enfermedades generalizadas, en diferentes tonalidades, desde la gripe hasta el cáncer y la diabetes. Cuidar del corazón es cuidar de la potencia general del cuerpo humano. Sin corazón fuerte, que representa, sobre todo, coraje y espíritu de acción, no hay ánimo, no hay ritmo humano para la auto-transformación, la auto-educación, la auto-conciencia. El ser humano se torna prisionero del destino, dejando de ser su conductor soberano. Delante de un corazón debilitado, se rinde a las fuerzas externas y al curanderismo medicamentoso-alopático, antinatural. La muerte se torna algo accidental en el compás de la alienación humana de si misma.

¿El corazón es la fuerza?
El Templo de Apolo no se haya solo en Grecia. Nosotros somos un Templo de Apolo, un santuario, un arca sagrada ambulante, si controláramos y reconociéramos la maravilla de nuestro destino que está focalizado en el corazón, que es la fuente de nuestra esperanza. El corazón es el sol del mini sistema planetario que somos cada uno de nosotros.
No existe equilibrio entre los átomos y los electrones en ese mini sistema, todo es movimiento transformador, revolucionario. Quien no focaliza en su propio mini sistema solar individual, que tiene la fuente de la renovación en los latidos cardiacos, no está sintonizado con el sol, con el sistema solar general. Precisamos aprender a focalizar la realidad con el sol cardiaco. El corazón es el foco de la esperanza.
Conócete a ti mismo es reconocer el propio corazón. El foco del reconocimiento es el corazón, es el Arca de la Alianza Cardiaca. El corazón es foco, es fuego, es la fuente de energía, de coraje. Cuando se pierde el coraje, se pierde la potencia, también.

¿Y qué es lo que debilita el corazón?

Primero el combustible que lo bombea. Si fuera una sangre limpia, saludable, el organismo se reproduce hasta
extinguir su ciclo natural, razonablemente. Si fuera bombeado por sangre sucia – exceso de grasas tóxicas, por ejemplo – anticipa su ciclo natural. El individuo, en el primer caso, se auto-concientiza por la fuerza y el coraje conferido por el corazón fuerte; en el segundo, se auto-destruye, tornándose débil, despersonalizado, descaracterizado y prisionero del destino. Corazón débil, impotencia sexual. Puede ocurrir la muerte del hombre por medio de la relación sexual. La mayoría de estas muertes se debe al debilitamiento cardiaco, pues una eyaculación es una descarga de energía vital, correspondiente a la energía de media docena de huevos. Por eso, la eyaculación es tan peligrosa para quien está con el corazón debilitado. En muchas especies animales, el macho muere después de la cópula. Si la persona tuviera resistencia cardiaca, ella se recupera inmediatamente del desgaste sufrido con la eyaculación, pero si estuviera debilitada, no servirá de mucho, en esa condición no hay viagra que resuelva.
Si el corazón funciona potente y focalizadamente, ese problema no sucede. El corazón es la fuente del coraje, confianza, esperanza.

La lógica de la salud ¿comienza entonces por la alimentación?

Por la boca. Controlar la boca es controlar el destino, el estilo. ¿Por qué permitir echar por la boca una basura hedonista correspondiente a la alimentación industrializada que trae consecuencias desastrosas bajo la forma de fiebre intestinal permanente dada la toxicidad alimentaria generada por la gula consumista que evita la masticación adecuada, gracias a la desvitalización natural de lo que es ofrecido en el mercado, donde solo importa el lucro? ¿Por qué transformar el cuerpo humano en una lata de basura? Controlar la boca es ejercitar la soberanía, es garantizar la producción de sangre saludable, sangre alcalina que bombeará el corazón, es adoptar la racionalidad, es dejar de ser influenciado por la propaganda, es ser sujeto en la determinación del objeto satisfactorio que será consumido, para preservar la salud natural, humana y ambiental. Quien escoge lo que entra por mi boca no es la propaganda, es mi auto-conciencia, que fortalece a mi sensibilidad instintiva.

¿Fue a causa de eso que usted se libró recientemente, de un desastre vascular cerebral a los 82 años?

Mi adrenalina subió insoportablemente en medio del choque de un asalto a mi casa. Sentí que el organismo se me agitó extraordinariamente acelerando la circulación sanguínea. Hice respiración intensa, controlada y cuando el choque se dio, arrojé sangre por la nariz, evitando su coagulación en el cerebro, que podría ser la misma muerte o la semi paralización. Fue entrenamiento frente a una emergencia que naturalmente nos debilita. Pero, no ocurrió el error fatal y si el error controlado, vital. No fue accidentalidad, pero si la acción preventiva a un hecho que tiene su razón de ser.

La racionalidad alimentaria vitalicia, como usted la pregona, no constituye una cultura humana suficientemente diseminada. ¿Cómo crear esa racionalidad, sin violentar las culturas, las naturalezas propias de cada sociedad en nombre de la potencialidad cardiaca auto consciente?

Están los alimentos básicos y los complementarios que son fundamentales. No se construye una casa con los complementos, en primer lugar. Los básicos, los cimientos, son los que generan la fuerte armadura contra la intemperie. Lo mismo sucede con el cuerpo humano. La alimentación básica debe apoyarse en los granos, semillas, hojas, porque en ellos están las fuerzas vitalicias de la naturaleza, encanto al resto, especialmente, las proteínas animales, tórnanse apenas en el complemento. Las enfermedades son constructivamente evitadas mediante una alimentación racional autoeducativa. Si se comete algún error, el error puede ser rápidamente subsanado, si la alimentación básica predomina sobre la complementaria. Pero hoy en día, ¿qué es lo que se ve? Lo complementario,
el exceso de harinas, grasas, azúcares, carnes, toxicidades generalizadas, que elevan la temperatura interna, generando fiebres intestinales descontroladas, predominan sobre lo básico. Irracionalidad total, acompañada de una completa falta de educación en el propio acto de comer. El mundo vive una epidemia de diabetes. ¿Por qué? Exceso de azúcar. Y ¿qué es lo que hace la medicina mecanicista-alopática?
Ataca los efectos, las consecuencias, y no las causas, buscando remedios químicos-tecnológicos, como un nuevo Dios salvacionista, mientras se olvida de los beneficios de la previsión, dado que la profesión está al servicio de una infraestructura económica autodestructiva, en la medida que estimula el consumismo suicida. La fragilidad del instinto, y el decaimiento de la sensibilidad instintiva avanzan en ese contexto, intensificando la autodestrucción colectiva.

En el campo de la política, ¿cuáles son las consecuencias de ese proceso antinatural?

La ausencia de liderazgo auténtico, verdadero.
Si el hombre se torna incapaz de controlar su destino, de construir, auto-conscientemente su estilo, ¿cómo liderazgos humanos controlarán la sociedad en cuanto fueren controladas por los hechos exteriores a si misma? El error es interno, no es externo. Tenemos que corregir internamente para soportar los embates externos. Caso contrario, fragilizados, internamente, sucumbimos externamente. Los animales, que tienen educación vitalicia natural, sensibilidad instintiva aguzada, tienen la fuerza interna para soportar los rigores de las fuerzas externas, y solamente sucumben por el orden natural de las cosas. Sin capacidad de liderazgo para controlar su propio destino, el hombre no lidera, es liderado y se torna un peligro, dada su descaracterización humana, transformándose en juguete de las fuerzas externas, en verdadero robot tecnológico por las circunstancias. El robot es mecánico, no es orgánico, no tiene flexibilidad para entrar en el Arca de Noé de los tiempos modernos.

¿Quién va a embarcar en ella?

Ciertamente, quien tenga más vigor instintivo, más fortaleza cardiaca, para no errar fatalmente. El error es fundamental, pero no el error fatal, sino el error parcial que puede ser corregido, dialécticamente. La desvitalización promovida por el mundo moderno dominado por la tecnología de la información descontextualizada, generando un diluvio informativo-desinformativo, desestructurante, debilitador del corazón, que reduce el coraje, a la acción vitalizadora auto-consciente, inhibiendo y bloqueando la formación de verdaderos liderazgos, abriendo espacio apenas para el oportunista.

En el año de la rata, el oportunismo ¿entonces tendería a predominar?

Si y no. Fracasando las fuerzas internas frente a las externas, el individuo se auto-suicida, al renunciar a su condición de sujeto para transformarse en objeto. Pero, si decide fortalecer su sensibilidad instintiva, enrumba el juego tornándose sujeto y no objeto. Como objeto no será conductor, será conducido dentro de la gran arca, o peor aún, se quedará fuera de la embarcación, sucumbiendo en alta mar, de donde no hay vuelta, sino lucha, sudor y sangre.

La educación actual, mercantilista, tiene responsabilidad en esa realidad distorsionada, autodestructiva y mecanicista?

Los alumnos de las escuelas en general deberían frecuentar los hospitales, las cárceles, los manicomios. En los hospitales funcionarán las escuelas del futuro. Los alumnos conversarían con los enfermos, conocerían las tecnologías, las enfermedades, y las razones de las enfermedades. Conversarían con los prisioneros, con los traficantes, con los asesinos, los terroristas, como fuera de la cárcel y de los hospitales, conocen a los que viven normalmente, de acuerdo con las leyes. La realidad es autoeducativa. Tiene los dos lados, el bueno y el malo, el positivo y el negativo. No puede ver un solo lado, pero si los dos, para contrabalancear, pesar, entrenar, errar y corregir, funcionalmente. ¿Por qué no mostrar la realidad? La educación vigente es apenas formal, se busca el diploma, la profesionalización y el dinero, como destino.
De esa manera el ser humano se torna esclavo del dinero, del objeto, renunciando a su condición de sujeto auto-consciente, capaz de conocerse a sí mismo en proceso de autotransformación. Los espíritus emprendedores, también, están en las cárceles y en los hospitales.
Son maestros y aprendices de la realidad.

Y en cuanto a los jóvenes que abandonan a la familia para vivir en la calle?

El joven que vive en la calle tiene un aprendizaje extraordinario, es un maestro, tiene mucho que enseñar, vive en la adversidad. No muchos pueden crear una banda de asaltantes y liderarlos, dentro o fuera de la cárcel. Es necesario tener espíritu de liderazgo, personalidad fuerte. Los terroristas tienen personalidad fuerte. Las células cancerosas son terroristas, resistentes, destructoras y renovadoras. Para construir es preciso destruir, y destruir es igualmente construir, un eterno venir a ser, un juego de errores y aciertos. No se puede tener miedo de errar vitaliciamente, corrigiendo el error. La enseñanza fundamental del joven, debe ofrecerle la oportunidad de tener experiencias dolorosas. Así, cuando tenga 40, 50 años, le va a parecer todo mas fácil, no va a encontrar dificultades. Tenemos que funcionar como palancas que transforman situaciones, generando diversas alternativas. La función de la palanca es transformar situaciones, dudando, creando, reaccionando. Cambio es sinónimo de vida. Vida es desequilibrio, desequilibrio es potencia. La vida está cambiando constantemente y quién está estancado, paralizado, acumulado, manifiesta síntomas de putrefacción y desvitalización. Tenemos que estar siempre fluyendo y no estancados. Solución es salir del estancamiento. Estar parado es lo mismo que estar pacificado, en paz. Paz es muerte. Ritmopráctica, siempre es moverse con ritmo por la vida, eso significa hacer las cosas en su momento y no dejar las inconclusas, a medias. Fisiológicamente por ejemplo: comer bien, evacuar (eliminar) bien y descansar bien; no podemos quedarnos parados, estancados, ni a medias en los procesos; siempre en movimiento, no somos mecánicos, somos orgánicos.

Usted dice que la naturaleza es más poderosa que Dios. Asombra a los creyentes en general.

Existe el Dios religioso y el Dios evolucionario. La religión es dogma. Es absolutismo, como la idea de patriotismo absoluto, que se fortaleció en el Japón, después de la guerra, en que el suicidio se compatibilizaba con la muerte de la patria derrotada en la guerra. No existe absolutismo. El Dios evolucionario es el que está en constante relación con el movimiento, el Dios religioso es estacionario, nuestra naturaleza evolucionaria es el Dios en movimiento dentro de nosotros; mientras que el Dios religioso, estacionario, dogmático, enyesa, fosiliza. Si somos naturaleza, sensibilidad instintiva, que evoluciona de dentro para fuera, en movimiento, ¿cómo creer en lo estacionario, no en lo fosilizado, en el dogmatismo, en el mecanicismo, de fuera para adentro, que es parcial, en vez de percibir la interactividad, que nos diviniza por la palabra, por la energía mental vitalicia? Somos arcas sagradas, surfistas desequilibrándose y reequilibrándose en olas sucesivas, interminables. El carácter milagroso del ser humano es verdadero, existe; las cosas suceden por la fuerza de la mente, milagrosamente, las palabras dichas en la hora cierta alteran situaciones tranquilas y dramáticas, es una poderosa palanca. Somos dioses evolucionarais, cada uno tiene dentro de si el Templo de Apolo. El Arca de Noé está dentro de nosotros, somos su comandante, cuando más desarrollemos sensibilidad instintiva, potente, que evita los errores fatales.

¿Y Los embates ideológicos, en el momento en que el sistema capitalista está en crisis?

El socialismo y el capitalismo se antagonizaron durante todo el siglo 20 y continuarán confrontándose porque son polos y contra polos que interactúan y se interrelacionan en busca de síntesis, ya que no viven separados. Por el contrario, uno se alimenta del otro y la simbiosis entre ambos muestra la necesidad de compatibilización entre lo individual y lo colectivo, de flexibilidad en el proceso de interactividad que lleva a una negación sintética, renovadora, eliminando excesos y vicios característicos, para la presentación de una visión moderna, transformadora, permanentemente cambiante por la acción de la corrección, del entrenamiento y de la visión dialéctica desequilibrante, opuesta al mecanicismo, rígido, absolutista, fantasioso, desvitalizante. El enemigo
crea una oportunidad de corrección. El mejor amigo es el peor enemigo, el peor enemigo es la oportunidad de conocer y corregir. Corregir es entrenar, crear y evolucionar.

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